La obesidad es el aumento del tejido adiposo (graso) producto de múltiples factores, que van desde como nuestra madre se alimentaba, tipo de parto, tiempo de lactancia, alimentación en la infancia, alimentación escolar, malos hábitos de alimentación en la vida adulta, sedentarismo mala calidad del sueño, entre otros varios factores. Existen también causas secundarias de obesidad (por problemas hormonales, por ejemplo). El diagnóstico se realiza con una adecuada historia clínica, examen físico y exámenes de laboratorio e imagen.

Obesidad en Niños

La obesidad infantil, está subestimada en nuestro entorno, ya que culturalmente creemos que un niño “gordito” es un niño saludable. Es importante conocer que estos niños también pueden desarrollar enfermedades como diabetes e hipertensión arterial, así como alteraciones en su crecimiento y desarrollo.

Obesidad en Adultos

La obesidad en edad adulta, va más allá de un problema estético, es la base para el desarrollo de múltiples enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial, apnea obstructiva del sueño, infertilidad, y múltiples otras enfermedades, predisponiendo a eventos cardiovasculares (primera causa de mortalidad a nivel mundial), además de asociarse a varios tipos de cáncer y peor recuperación tras una estancia hospitalaria.

Obesidad en Gestación

La obesidad en edad fértil se asocia con infertilidad, complicaciones durante el embarazo; como diabetes e hipertensión arterial, complicaciones en el parto (mayor número de cesáreas y crisis de hipertensión arterial) complicaciones en el posparto, tanto para la madre (riesgo de mantenerse con diabetes e hipertensión arterial) como para el hijo (riesgo de hipoglucemias “bajadas de azúcar”)

Obesidad en el Adulto Mayor

La obesidad en el paciente adulto mayor tiene impacto en mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares, mayor riesgo de caídas, fracturas, disminución de la calidad de vida y deterioro cognitivo acelerado.

El pilar del tratamiento de la obesidad, son los cambios en el estilo de vida, con un plan de alimentación adaptado a cada paciente, rutina de actividad física de fuerza muscular y aeróbica (por ejemplo, correr y bailar) mejorar la calidad del sueño, entre otros factores. Actualmente, también contamos con tratamiento farmacológico, para mejorar la calidad de vida de los pacientes que viven con obesidad y evitar complicaciones clínicas (diabetes, hipertensión, etc.) mecánicas (limitación en la movilidad) disminuir el impacto social, económico y mental.

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